Su objetivo principal es responder lo antes posible a las necesidades (transitorias o permanentes) que presentan los niños con trastornos en el desarrollo o con riesgo de padecerlos.
Durante los primeros años de vida, la plasticidad cerebral del niño es máxima, por lo que intervenir a tiempo permite optimizar sus habilidades motoras, cognitivas, emocionales y de comunicación.
Se aborda de forma integral e interdisciplinar, coordinando distintas especialidades para potenciar el desarrollo global del menor:
Pedagogía: Evaluación y estimulación del aprendizaje, autonomía infantil y desarrollo cognitivo mediante el juego y dinámicas adaptadas.
Logopedia: Estimulación de la comunicación, articulación del habla, desarrollo del lenguaje y aspectos funcionales como la deglución.
Psicología: Acompañamiento en el desarrollo emocional y conductual, así como apoyo continuo y orientación a las familias para aplicar pautas en el hogar.
Fisioterapia: Estimulación del desarrollo psicomotor (gateo, equilibrio, tono
La intervención no solo ocurre en la sesión clínica; se dota a los padres de herramientas y pautas prácticas para integrar la estimulación en las rutinas diarias del niño.